Un espacio común europeo de datos (Common European Data Space) es un entorno que permite a empresas, administraciones y otras organizaciones compartir, acceder y utilizar datos de manera segura, bajo unas reglas comunes y manteniendo el control sobre la información que aportan. La Unión Europea (UE) está impulsando estos ecosistemas en sectores estratégicos y España está desarrollando instrumentos específicos para facilitar la incorporación de empresas y administraciones.

 

Para una empresa, participar en uno de estos ecosistemas significa tener acceso a información que difícilmente podría obtener por sí sola y combinarla con sus propios datos para anticipar la demanda, optimizar procesos, mejorar previsiones y desarrollar nuevos servicios. Estos espacios de datos permiten optimizar la toma de decisiones empresariales estratégicas.

El despliegue en España está avanzando. En agosto de 2026, el Centro de Referencia de la Economía del Dato (CRED) ha contabilizado más de 300 iniciativas y 50 espacios incorporados a la Lista de Confianza, el registro que identifica entornos verificados y alineados con los estándares europeos.

Este modelo empezó a tomar forma en 2020 con la Estrategia Europea de Datos. Actualmente, existen proyectos en distintas fases de despliegue y grado de madurez en 14 sectores y ámbitos, desde salud, industria, energía, movilidad, agricultura y finanzas hasta turismo, administración pública, investigación, medios de comunicación o patrimonio cultural.

Para avanzar en este modelo, es clave contar con una infraestructura de red preparada para un entorno de intercambio distribuido, capaz de conectar sistemas y organizaciones con garantías de seguridad, disponibilidad y control.

 

Índice del contenido

España impulsa la incorporación de empresas

Para acelerar el paso de los proyectos experimentales a la utilización efectiva de los espacios de datos por parte de empresas y administraciones, España cuenta con:

 

  • El Plan de Impulso de Espacios de Datos Sectoriales 2024-2026, del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. Contempla una inversión de hasta 500 millones de euros para desarrollar espacios de datos, casos de uso e infraestructuras y reducir las barreras para la participación empresarial. 
    En junio de 2026, el CRED cifraba en más de 400 millones de euros los recursos ya movilizados, a través de cerca de 300 iniciativas en 17 sectores.

     

  • La Lista de Confianza de Espacios de Datos, gestionada por el CRED. Un registro oficial y voluntario que permite identificar espacios que han acreditado requisitos técnicos, organizativos, de seguridad y de gobernanza.

     

  • El Kit Espacios de Datos, gestionado por Red.es. Financia costes asociados al acceso a estos ecosistemas para facilitar la incorporación de empresas y otras organizaciones.

 

 

¿Qué aportan los espacios de datos a las empresas?

Los espacios de datos permiten a una empresa combinar información propia con datos procedentes de otros actores para obtener una visión más completa de su actividad y del entorno en el que opera.

Sus principales beneficios pueden resumirse en cuatro:

  • Mejorar la toma de decisiones, incorporando información sobre demanda, mercado, proveedores o entorno.
  • Optimizar operaciones, desde la producción y la logística hasta el mantenimiento o la trazabilidad.
  • Desarrollar nuevos productos, servicios y modelos de negocio a partir de la combinación y reutilización de datos.
  • Potenciar soluciones de inteligencia artificial (IA) con información sectorial más amplia y de mayor calidad.

 

En la práctica, un fabricante podría combinar datos propios con información de proveedores, mantenimiento o consumo energético para anticipar fallos y planificar mejor la producción. Una cadena hotelera podría incorporar datos de movilidad, demanda o actividad del destino para ajustar recursos o valorar nuevas oportunidades de expansión.

Participar en estos ecosistemas no significa renunciar al control sobre la información. La empresa determina qué datos aporta, quién puede acceder a ellos, con qué finalidad y bajo qué condiciones.

La gobernanza establece las reglas de participación y uso; la interoperabilidad permite que sistemas y formatos diferentes puedan intercambiar y comprender la información; y la seguridad garantiza que solo accedan a ella las personas, aplicaciones y organizaciones autorizadas.

El objetivo es crear un entorno en el que compartir datos permita generar valor sin perder la soberanía sobre ellos.

 

La economía europea del dato: un mercado con reglas comunes

Los espacios comunes europeos de datos forman parte de una estrategia más amplia para construir una economía europea basada en una mayor disponibilidad y aprovechamiento de los datos.

La Estrategia Europea de Datos, presentada en 2020, planteó avanzar hacia un mercado único donde la información pudiera circular entre sectores y Estados miembros manteniendo elevados niveles de protección y control. Desde entonces, la UE ha desarrollado también un marco regulatorio para favorecer ese intercambio.

  • El Reglamento de Gobernanza de Datos, aplicable desde septiembre de 2023, busca aumentar la confianza en la compartición voluntaria de información. 
  • El Data Act, aplicable desde septiembre de 2025, que establece requisitos de interoperabilidad relevantes para su intercambio.
  • La Data Union Strategy, que desde noviembre de 2025 refuerza la relación entre la economía del dato y el desarrollo de la IA.

 

El objetivo europeo es que una mayor disponibilidad de información genere innovación, competitividad y actividad económica, manteniendo la seguridad, el control sobre los datos y la soberanía tecnológica.

 

Confianza, seguridad y conectividad: la base para compartir datos

La principal condición para que una empresa comparta información con otras organizaciones es la confianza. Un espacio de datos debe identificar de forma fiable a sus participantes, controlar los permisos de acceso, proteger las comunicaciones y garantizar la trazabilidad de la información.

La ciberseguridad adquiere así una función que va más allá de proteger sistemas frente a ataques: se convierte en un habilitador de nuevos modelos de colaboración basados en datos.

La infraestructura de red es también un pilar de este modelo. Participar en un espacio de datos implica conectar usuarios, sedes corporativas, centros de datos, aplicaciones, servicios en la nube y plataformas externas, manteniendo políticas homogéneas de acceso, protección y trazabilidad.

Una red de área amplia definida por software (SD-WAN), como SAIWALL Secure SD-WAN de Saima Systems, permite centralizar y automatizar esas políticas, segmentar comunicaciones y adaptar la conectividad a las necesidades de cada aplicación o servicio. Aporta visibilidad, control y resiliencia a un entorno en el que los datos circulan entre múltiples sistemas y organizaciones.